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  • Clara Grau

Cambiamos, pero no siempre avanzamos: los circuitos en papel continúan en los centros de salud.

Actualizado: feb 16

Hace tiempo que venimos hablando de gestión clínica, de desplazar la decisión y la responsabilidad, a los puntos donde realmente se desarrolla la actividad, llamémosle productiva, de nuestros centros. Pero hemos necesitado una pandemia para que la disponibilidad de tecnología provocase un cambio de paradigma en el que se fomente la implantación de la telemedicina, y que también ha traído al teletrabajo como gran protagonista.


Esto hace que tomen relevancia otras áreas en las que la tecnología puede ayudar a mejorar circuitos, disminuir costes y adaptar la manera de trabajar de muchos profesionales, no siempre sanitarios, que se dedican a la salud. En este ámbito encontramos circuitos de petición y compra, de contratación, de reparto y también de registro de actividad, de previsión de gasto, de análisis de nuevas iniciativas, de formación y un largo etcétera. Unos son de obligado cumplimiento y no hay otra, debemos realizarlas como componente intrínseco de la capacidad de gestionar según los parámetros de la legalidad vigente. Otros forman parte de la política propia de cada centro, sobre todo en lo que se refiere a número de revisiones, autorizaciones, plazos y firmas.


Y aquí se juntan el hambre con las ganas de comer. Los resultados que buscamos en la gestión clínica de reducción de ineficiencias, eliminación de tareas que no aportan valor en base a conocer no solo la parte asistencial sino también la administrativa de gestión de recursos escasos, debemos aplicarlos también en las áreas de soporte. En nuestro compromiso de mejorar la eficacia y en base a una postura más activa y autocrítica, debemos exigirnos lo mismo que exigimos a nuestros profesionales sanitarios y no permitir que en nuestros circuitos existan este procesos y prácticas que aportan escaso valor, como el traslado de expedientes, el depender del despacho con secretaría para el momento de la firma o el tener que buscar si un determinado documento ha sido gestionado o está pendiente.


Debemos pasar a priorizar soluciones coste-efectivas como la implantación de gestores documentales, que en muchos casos ya están dando soporte a la firma digital del Consentimiento Informado, considerando que también nos ayudaría a detectar de manera fehaciente en que puntos se nos producen cuellos de botella o que temas, más o menos urgentes, quedan pendientes cuando se produce una baja en nuestro personal.



Artículo completo: https://www.newmedicaleconomics.es/wp-content/uploads/2021/02/gestio%CC%81n-5.pdf


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